Los aspirantes a la gubernatura de Nayarit por el bloque de la llamada Cuarta Transformación ya se defienden más de lo que se atacan entre ellos, por medio de los seguidores de cada uno.
Esto es el resultado de una guerra sin cuartel, en la que las acusaciones son cada vez más recurrentes, con el predominante señalamiento de mentiras para desacreditar las aspiraciones.
Todos los seguidores, que seguramente no actúan por cuenta propia la mayoría, agreden a los que ya tienen ubicados como adversarios, con las garras que se saca cualquiera fiera con síntomas de desesperación.
Es triste, porque juntos y con sus candidatos en la misma polla, dejan claro que la política no sólo ha sido desplazada por las ansias de poder, sino también por las ganas de seguir pegados a la ubre que se alimenta con las aportaciones de los ciudadanos.
Desagradable, porque mientras los ciudadanos ven más publicidad que resultados, es mayor el convencimiento de que le están apostando a las mentiras para encandilarlos.
Increíble, porque aunque es generalizada la creencia de que mienten, sobran los que están dispuestos a pelearse por aquellos que ya con poder los ignorarán, sobre todo, si lo que les piden es cumplir con sus promesas.
A lo mejor su servilleta, mis queridos lectores, no ha tenido la oportunidad de conocer de forma directa lo que cada aspirante propone, pero si así es, les suplico por favor que si consideran que estoy equivocado, me saquen de mi error.
Secreto a veces: Dicen que las mentiras, como la venganza, matan el alma o la envenenan.