Ante la reforma electoral que está por enviar al Congreso de la Unión nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) se han estado oyendo voces de la oposición de que votarán en contra de esta reforma; sin embargo, también se oyen voces similares de los partidos políticos que últimamente han forjado alianza con Morena: el Partido Verde Ecologista (PV) y el Partido del Trabajo (PT).
Se entiende que la oposición ha estado desde el sexenio anterior negando la mayoría, si no es que todas las reformas e iniciativas de ley que se han enviado al Poder Legislativo, sin tomar en cuenta de que estas reformas e iniciativas son más en beneficio de la población y para darle un sentido más acorde con los postulados revolucionarios que, en cierta forma, han fortalecido a nuestro país, hasta que llegaron al PRI los tecnócratas educados en el extranjero en donde recibieron un adoctrinamiento antipatriota con la idea de que el Estado Mexicano no debería tener empresas estratégicas, por lo que todo se debería de privatizar dejando un Estado magro, para que las ganancias de esas empresas estratégicas para la Nación fueran a parar a los bolsillos de unos pocos, es decir, de quienes se adueñaran de todo lo que se privatizara.
Se entiende que la oposición, así como los partidos en coalición de Morena, lo único que pretenden y quieren es no perder sus privilegios como el del financiamiento a los partidos; pero más, seguir teniendo acceso a las curules de privilegio también: las plurinominales; aunque en este sentido, en cierta forma CSP cedió ante la posibilidad de que desaparecieran 200 cargos de representación proporcional al recomponer dicha reforma para que siguieran esas 200 representaciones, pero también con voto popular, es decir, que quien quiera ocupar una curul se la gane a pulso haciendo campaña de proselitismo en forma presencial y que ya no sean palomeados por las cúpulas partidistas otorgando esas curules a compadres, amigos, lambiscones, pagar favores, por acciones sentimentales y personales, para obtener alguna ganancia extra los encargados de palomear a los preferidos, etcétera.
En cuanto a las voces que se han estado oyendo en contra de esta reforma electoral por parte del PV y el PT, sus dirigencias deben de saber de bien a bien que solos, sin estar pegados a otros partidos políticos no son nada electoramente hablando, pues por algo se les identifica por la mayoría de los mexicanos como rémoras, como partidos morralla, por más que digan sus dirigencias que cada día tienen más adeptos, por lo que se han fortalecido más y más, esas dirigencias saben muy bien que de ir solos a una contienda electoral podrían estar en riesgo de hasta perder su registro.
También gran parte de la ciudadanía está consciente de que más bien han sido partidos acomodaticios, sobre todo el PV, un partido político que más bien es una franquicia familiar y que de ecologista no tiene nada de nada, si no nada más el nombre y, además, de que, en su momento, se ha hecho hacia el lado que más le ha convenido, pues se ha aliado con el PRI, con el PAN y ahora con Morena, lo que significa que nada le importa del país ni de la ecología más que su supervivencia y seguir mamando del presupuesto de las partidas que presupuestalmente se les otorga cotidianamente y no nada más cuando hay elecciones.
Sobre el PT existen varias dudas con la palabra trabajo, debido a lo que podría significar en cuanto a trabajo de qué o para quién, ya que desde su creación, a finales de 1990, precisamente durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), surgió el rumor de que el artífice de este partido era Raúl Salinas de Gortari, por indicación de su hermano para seguir dividiendo a la izquierda mexicana siguiendo el esquema que se dio con la separación del PRI de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo que de izquierdistas no tenían ni un pelo; aunque posiblemente Cárdenas Solórzano un poco en la sangre paterna.
Andrés Manuel López Obrador al referirse a Carlos Salinas lo llamaba el innombrable; sin embargo, en 2009 cuando en Iztapalapa surgió el mentado Juanito (Rafael Acosta Ángeles), candidato a esa delegación del entonces Distrito Federal, por el PT, López Obrador apareció como el mero, mero del PT ordenándole a Juanito que, en caso de ganar le cediera el triunfo a Clara Brugada, la duda surgió en muchos de los seguidores de López Obrador, por el hecho de que se decía que no quería ver ni pronunciar el apellido, Salinas de Gortari.
Sea pues. Vale.