Como para todo hay gente, ahora con la ayuda de víveres que está proporcionando nuestro país a la hermana República de Cuba, no han faltado voces criticando este hecho exponiendo los argumentos que casi siempre hacen resaltar: que aquí en México hay comunidades enteras que también necesitan esos víveres; tal vez, sin entender que lo que hace y han hecho la mayor parte de los gobiernos mexicanos y no nada más el actual es y ha sido por humanismo hacia el pueblo cubano y no precisamente a sus gobiernos de Fidel Castro a Miguel Díaz-Canel.
También hay quienes critican a la presidenta de nuestro país, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), por decir cotidianamente que con los Estados Unidos hay cooperación y no sumisión; sin embargo, quienes la critican aducen que, al estar acatando la amenaza del presidente norteamericano Donald Trump de que se le impondrán aranceles a todos aquellos países que envíen o quieran enviar petróleo a Cuba, y que debido a esto el gobierno mexicano ha dejado de enviar petróleo a la mayor isla antillana, lo que significa claramente una especie de sumisión ante los embates estadounidenses.
Sin embargo, posiblemente estos detractores que critican que nuestra Presidenta esté en pausa para enviar petróleo a Cuba, a pesar de existir contratos para ello y, desde luego, también por humanidad y para evitar en lo posible una crisis humanitaria en Cuba, la bella, no lleguen a comprender o se hacen los omisos para lograr entender que nuestro país depende mucho del comercio con los Estados Unidos y que de montarse en su macho nuestra Presidenta alegando la soberanía y, obviamente, la libertad de mercado tal y como lo han pregonado desde siempre los que manejan la economía estadounidense, probablemente la economía mexicana se vería en lo inmediato severamente dañada precisamente por esa dependencia comercial, por lo que lo más probable es que lo que ha dicho CSP de que se están buscando las medidas adecuadas para evitar esos aranceles con los que amenazó el presidente gringo, por el momento sea lo más prudente; aunque lo más probable es que, afortunadamente hay muchos países que han recriminado esta amenaza enviada por el desquiciado presidente estadounidense, porque no es posible que se deje morir al pueblo cubano por hambre y enfermedades al no tener el combustible suficiente para sus hospitales, su industria, así como producción y movilidad en toda la isla.
En cuanto a los aranceles con los que amagó Donald Trump para quienes quieran hacerle llegar petróleo y otros tipos de combustibles a Cuba, el problema disidente e inconformidad tal vez no surja nada más entre los productores mexicanos e inversionistas dentro de nuestro país, sino también dentro de los mismos Estados Unidos, precisamente por los empresarios, fabricantes y productores norteamericanos porque obviamente también se verían perjudicados si se llegaran a aplicar esos aranceles con los que amenazó el anaranjado y artificial presidente gringo; esto ya se vio claramente con un amago anterior de subir aranceles, a los que tuvo que recular debido a las protestas de sus mismos paisanos que vieron y comprobaron que no todo era miel sobre hojuelas si se hubieran aplicado esas medidas arancelarias. Si bien han quedado algunas como los aranceles impuestos al acero y aluminio y quizás otros productos, prácticamente en nuestro país todo quedó prácticamente igual o casi parecido como antaño.
Así que, tal vez México siga enviando petróleo a cuba ya sea por contrato o por humanidad, así no lo quiera el gobierno estadounidense, ya que la comunidad internacional podría apoyar en todos los sentidos a nuestro país determinado que México soberanamente puede comerciar con cualquier país, así tenga los gobiernos con cualquier tipo de ideología que tengan, ya que los pueblos son los que permiten tener a sus propios gobernantes.
Si México está comerciando con los Estados Unidos que, actualmente ha demostrado y mostrado ser el peor país en el mundo en cuanto a derechos humanos se refiere, a las libertades y garantías individuales, con un racismo y discriminación exacerbados, violencia y drogadicción muy explícitas, así como indolencia contra sus mismos ciudadanos y, desde luego, contra otros países; entonces, ¿por qué no comerciar con otros países menos peores que los Estados Unidos? ¿Con qué o cuál calidad moral podría oponerse el actual gobierno estadounidense para evitar que México comercie con otros países no afines a los crueles intereses gringos?
Sea pues. Vale.