Cierta vez estando conversando con un grupo de jubilados y pensionados del ferrocarril, en la Plaza Principal, frente a Catedral, en Tepic, Nayarit, pasaron unos muchachos con el pelo pintado de varios colores y fijados con algún producto formando picos hacia arriba y a los lados.
Un jubilado ya casi rosando los 80 años de edad de inmediato los criticó por su apariencia diciendo a los demás que hacíamos bola junto con él: ¡mira nomás, qué ridiculez! Esta expresión crítica hacia aquellos jovencitos que cruzaban la plaza alegremente, me llamó la atención, por lo que le dije a este señor ochentón que recordara cómo él y sus contemporáneos anduvieron con su melena larga y sus pantalones acampanados; me respondió que aquellos eran otros tiempos y que era la moda de entonces, por lo que le espeté: pues ahora son los tiempos de estos jóvenes y se adaptan a la moda que se denomina como punk.
Y sí, cuando conocí a este compañero, él era garrotero de patio, allá a finales de la década de los años 60 del siglo pasado. Traía su pelo muy largo, así como camisa floreada y pantalones de colores o de rayas; igual que otros de su generación. Sin embargo, tal vez la crítica que lanzó hacia aquellos jovencitos haya sido envidia, ya que es de esos señores que no aceptan la pérdida de cabello, ya que usa cachucha todo el tiempo para que no se vea su calvicie o quizás para que no se le queme el coco con los rayos del Sol.
Otro de los ahí presentes terció diciendo que posiblemente esos muchachos no estudiaban, pues así con esos peinados no los aceptarían en ninguna escuela ni pública ni privada o a la mejor en alguna privada sí, pues ahí, con el pago, tal vez sí los aceptaban, porque lo que les interesa más a las escuelas y colegios privados es la mensualidad que cobran.
Como todos los que estábamos esa vez ahí comiendo gente, recordando anécdotas del trabajo y disfrutando del atractivo visual mirando a las mujeres pasar cerca, de inmediato recordamos que, en la secundaria y en la preparatoria habíamos acudido con nuestro pelo largo y con vestimenta estrafalaria, ya que nos tocó la parte final de la era hippie, lo sicodélico y, desde luego, los viajes astrales impulsados por nuestra imaginación.
Ante esto, un compañero comentó que tuvo que ir a la secundaria de uno de sus nietos porque lo habían regresado a su casa porque traía el pelo un poco largo. Cuando le preguntó al director de esa secundaria por qué le habían prohibido el derecho a recibir clases a su nieto, el director le respondió diciéndole que eran reglas del plantel, que no se permitía a los alumnos traer el pelo largo o tapándoles las orejas, que todos deberían traer el pelo corto. El jubilado le dijo al director que se suponía que esa secundaria pública no estaba militarizada, pues el director en cierto momento había dicho que se requería un corte casi tipo militar.
Ah, caray, esto nos sorprendió a todos debido a que como habíamos coincidido en que todos, cuando fuimos a la secundaria traíamos nuestra melena y ni directores ni profesoras y profesores decían nada; solo cuando nos veían fumando sí nos llamaban la atención, pero si no nos veían los prefectos o algún docente, la escuela en donde estuvimos eran enormes quemadoras de tabaco y algunas de zacatito vacilador.
Alguien más comentó que ahora si los jóvenes no traen pelo de hombre y portan su uniforme los regresan a sus casas hasta que lleguen con el pelo cortado.
Y he aquí lo que generó más controversia, pues no siempre el pelo corto o tipo militar significó ser pelo de hombre, pues debido a grabados, imágenes y dibujos tanto en libros de historia y de texto, se mira a la mayoría, si no es a todos los varones en aquellos tiempos antiguos, traer el pelo largo; y se entiende, porque tal vez no había peluqueros como los hay hoy en día y en la era contemporánea. He incluso también se ven varones usando faldas, lo que ahora sería ampliamente criticado por algunas mentes cerradas que creen que las faldas son exclusivas para mujeres.
Se ha documentado que, si precisamente al pelo corto se le denomina militarizado es debido a que antiguamente en las batallas cuando se tenía que luchar cuerpo a cuerpo, por lo regular los vencidos eran porque los contrarios los jalaban del pelo, por lo que se determinó que los soldados de la antigüedad, para no ser jalados del pelo era mejor traerlo corto, muy corto para que no se los pudieran jalar en lucha cuerpo a cuerpo.
Sin embargo, pelo corto o largo es decisión de cada quien.
Sea pues. Vale.