Hace algunos años, pocos, no muchos, cuando una conocida farmacia colocó un ventanal con puerta corrediza en su entrada debido a que el nauseabundo aroma que salía de una alcantarilla cercana a esta entrada penetraba al interior del local provocando la queja de los clientes y, obviamente, el malestar en las empleadas del negocio.
Sin embargo, no nada más fue esta farmacia la que colocó vidrieras a su entrada, pues otras más que se encuentran en el Centro Histórico de la capital nayarita, en temporadas de estío, clima seco y caluroso el aroma a drenaje no nada más salía de la alcantarilla frente a esa conocida farmacia en la esquina de la avenida México y la calle Hidalgo, ya que el mal olor se esparce por toda esa zona del centro de la ciudad, tal y como ya ha estado sucediendo de nuevo en cuanto el Sol se pone alto.
Echando una mirada al interior de varias de las alcantarillas y resumideros en algunas de las esquinas se mira en su interior gran cantidad de basura, basura que llega hasta las rejas metálicas que cubren esas alcantarillas y resumideros; como, por ejemplo, las que están por la avenida México a un costado de conocido hotel, en donde se prolonga la calle Lerdo, así como otra que está a un lado de la entrada al estacionamiento de este hotel.
Al mirar al interior de las alcantarillas que están a ambos lados de la calle Puebla esquina con Amado Nervo, se ve basura como a un metro al interior de las mismas; a las alcantarillas que están en la esquina de la calle Durango esquina con Lerdo se mira basura, aunque con un poco de líquido al parecer agua, pero de color muy oscuro. Y así, otras tantas que sería prolijo enumerarlas todas y cada una de estas alcantarillas y resumideros que. si bien sirven para el desagüe en tiempos de lluvias, en tiempos de secas se llenan de basura y, por no correr agua en su interior todo tipo de basura que se va acumulando en su interior comienza a generar esos olores molestos para los transeúntes y, desde luego, para los empleados de los comercios y negocios cercanos a esas alcantarillas con rejas metálicas.
Afortunadamente, esas alcantarillas se limpian antes de que llegue el temporal de lluvias evitando así que el nivel del agua de lluvia suba más de lo permitido y se inunden más las calles y avenidas. Esta limpieza de alcantarillas se ve cada año; el problema es el mal olor que despiden en tiempos de secas, porque aparte de las molestias que causan a la ciudadanía que, por alguna razón tienen que acudir al centro de la ciudad, en cierta forma podría significar un riesgo el origen de ese nauseabundo aroma debido a que se podrían estar acumulando determinados productos que estén generando gases que, sin ser alarmista, podrían generar cierto grado de explosividad.
No es piña, pues el 22 de abril de 1992 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, hubo varias explosiones, la más fuerte se dio en la calle Gante, en el otrora Sector Reforma, algunas otras en algunas zonas algo distantes de esta calle, pero también en dicho Sector de la Perla Tapatía.
Desde días antes de que se produjeran estas explosiones, de acuerdo a lo dicho por testigos y sobrevivientes, se comenzaron a percibir olores muy extraños, algunos decían que a combustibles, principalmente gasolina, otras personas dijeron que era olor a drenaje. Hasta una noche antes de que se produjeran las explosiones, autoridades y medios de comunicación hacían revisiones en las alcantarillas, bocas de tormenta, así como registros del drenaje con aparatos que medían el grado de explosividad que marcaban alta posibilidad; incluso, algunos reporteros ponían sus micrófonos en la boca de las alcantarillas y registros diciendo que se oían como burbujeos, aparte del mal olor.
Oficialmente se le echó la culpa a gasolina que se vertía accidentalmente desde una planta de Pemex que se encontraba al sur de la ciudad, en la colonia Nogalera, por la avenida 18 de Marzo; sin embargo, algunas voces disidentes referían que todo se debía a un sifón que se había hecho en la confluencia de la Calzada Independencia, la que hoy está encima de lo que fue el río San Juan de Dios y que hoy en día es el colector mayor de aguas negras y desechos tóxicos de la ciudad que van a caer al río Santiago.
Ese sifón se hizo para dar paso al tren ligero, línea 2 que pasa por la avenida Javier Mina-Juárez y se decía que al correr mucha agua, los residuos se acumularon en ese sifón y, como el excremento humano genera gas metano, pues generó la explosión.
Sea pues. Vale.