Los políticos mexicanos suelen tropezarse dos o hasta más veces con la misma piedra. El caso de los videos incriminatorios de corrupción en el manejo de contratos del Instituto Nacional Electoral con la consejera presidenta Guadalupe Taddei reproduce casi puntualmente los vídeos del escándalo que se difundieron en marzo de 2024 donde se veía el secretario particular de Andrés Manuel López Obrador, René Bejarano, recibiendo dinero ilegal en efectivo del empresario Carlos Ahumada Kurtz.
La respuesta del entonces jefe de gobierno fue acertada: se trató de un compló de grupos de poder para evitar su llegada a su primera candidatura presidencial en el 2006; el propio Ahumada reveló que los videos se los había comprado el expresidente Carlos Salinas de Gortari y que la decisión de darles utilidad política ocurrió con la facción del jefe panista Diego Fernández de Cevallos.
En el 2004 ocurrió lo que en box se llama el 1-2: los vídeos de la corrupción se difundieron en marzo y la Procuraduría General de la República liberó en mayo una acusación formal contra López Obrador por la violación o incumplimiento de un amparo en un caso de no respeto a una decisión judicial; ambos casos se basaron en hechos reales, jurídica y políticamente hablando, pero con bastante habilidad el tabasqueño los politizó como parte de su campaña presidencial.
En el caso actual del INE, son más que obvias las implicaciones de tráfico de influencias, entrega de contratos para obras en el Instituto a determinados personajes de la empresa privada y la relación no solo profesional sino personal y diríase que íntima del dueño de la empresa contratista con la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei. El punto clave en el caso del INE se localiza en el hecho de que Taddei se ha convertido en una cancerbera de los intereses políticos de Morena, y ha quedado bastante claro ese hecho en el incumplimiento de sus funciones para sancionar actos anticipados de campaña de Morena con la designación engañosa de coordinadores de defensa de la transformación como precandidatos formales a gubernaturas y algunos municipios importantes.
La configuración del INE de 1990 a 2014 fue controlada por el PRI bajo el modelo también engañoso de intelectuales orgánicos del régimen salinista priista-prianista, con la utilización del organismo como un aparato político para frenar a López Obrador y utilizar las armas también políticas del antipopulismo con el uso de recursos públicos electorales para frenar una corriente partidista.
El ascenso de Taddei a la presidencia del Consejo del INE tuvo toda la intención pública de beneficiar a Morena; por tanto, el escándalo de los videos y el caso de corrupción que ha destapado afecta justamente la configuración y uso del INE a favor de los candidatos del partido oficial, con la circunstancia agravante de que todas las evidencias demuestren un caso de corrupción con recursos públicos. Cambiar a Taddei implicaría un paso político a favor de unas elecciones menos morenistas.
Pero quedan por descubrir los hechos detrás del escándalo de los videos: la frivolidad del contratista para grabar evidencias de tráfico de influencias con regalos, fiestas y viajes a la consejera presidenta del INE y a sus hijos, la indagatoria sobre quién habría sido el responsable de obtener una copia de esos videos y cuánto habría costado esa negociación; quiénes serían los responsables de haber entregado copias de los videos a dos medios que estarán cumpliendo con sus funciones de difusores de irregularidades, LatinUS y Reforma.
Y para quienes gustan encontrar hilos y parecidos, Taddei está repitiendo también fenómeno de tropezarse por segunda vez con una misma piedra y jugaría la reproducción 22 años después del papel de Rosario Robles Berlanga que cayó en una trampa política en nombre del amor.
Lo único cierto es que la posición de Taddei es insostenible y el tráfico de influencias para beneficiar a un contratista en particular con el que aparece en videos que presentan indicios sentimentales y casi familiares no tiene otra forma de referirse sino como una corrupción con recursos públicos.
El poder y la capacidad de Morena le puede alcanzar para mantener a Taddei en el INE, pero convirtiendo al organismo y con ello juega un meme que está circulando en redes en un Titanic a punto de hundirse: la consejera presidenta del INE y u contratista sentimental como los personajes centrales del Titanic extendiendo los brazos al viento.
A quien menos le conviene la presencia de Taddei en el INE es a Morena.
Política para dummies: La política presenta a dañados en dañadores.
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