Por razones familiares tuve que acudir a verificar la situación de un predial familiar a un edificio que se ubica por la calle, Amado Nervo, entre la avenida México y la calle Veracruz, precisamente frente a la Plaza Principal. Es un edificio de tres niveles en donde funcionan varias dependencias del H. Ayuntamiento de Tepic.
Había poca gente y, por lo mismo una rápida y buena atención. Pregunto en dónde están los baños para ir y, me dice una persona que no hay agua, que mejor vaya a la cafetería que está en el primer piso, que ahí sí hay agua, pero en el resto del edificio no. Alguien comenta que si nada más voy a orinar puedo subir al tercer nivel que, subiendo las escaleras camine a mano derecha hasta el fondo y ahí sí se puede, aunque tampoco hay agua; se oye una voz de varón que dice que ese espacio ya huele a cantina.
Pregunto por qué no hay agua, a lo que una señora que está detrás de un mostrador junto a un señor que porta una camisa del H. Ayuntamiento, volteando a mirar a este señor en forma dubitativa, la señora responde que ya tienen más de una semana, que no cae ni una gota y, que, por lo mismo, el aljibe está vacío. Esto de la mirada de la señora al señor antes de responder, posteriormente me llamó la atención porque al ir bajando las escaleras a cuanta persona me encontré en el camino, al preguntarles por qué no había agua, algunas de estas personas volteaban hacia todos lados antes de decir que no lo sabían y, otras personas nada más se encogieron de hombros sin decir nada.
Son las 15:00 horas cuando salgo de este edificio, mientras tomo una fotografía de la entrada a este edificio veo que están saliendo ya los empleados de ambos sexos que se despiden entre sí caminando unos hacia un lado y otro. Veo salir a una persona que tiene buena cara, me le acerco y le pregunto si sabe por qué no hay agua en el edificio, pero en la cafetería sí; me responde que ignora la causa, pero que le han comentado otros compañeros que de donde salen los tubos que abastecen el agua están envueltos con plástico grueso.
Una persona que está cerca comenta que entre los mismos empleados se ha comenzado a rumorear que, el dueño del inmueble está disgustado porque el H. Ayuntamiento ya le debe algunos meses de renta y no le paga, por lo que ahora se especula si fue el H. Ayuntamiento que cortó el agua por medio del SIAPA o fue el dueño que, para obligar al pago de la renta bloqueó los tubos forrándolos con plástico.
Ante este comentario, la señora que aún permanecía ahí, reflexionó que esto de que el dueño del edificio era el que había cortado el suministro del agua era lo más viable, pues ni modo que el SIAPA haya entrado al lugar en donde están esos tubos o que, trabajadores del mismo Ayuntamiento los hayan cerrados, pues se afectaba más a los empleados dentro del edificio, porque todos tenían parientes entre sí que trabajaban ahí.
La señora se retira y el señor comenta las personas de intendencia, que se encargan de la limpieza de las oficinas, algunas van por agua a la fuente de las ranas y tienen que subir los botes con agua hasta el tercer piso para trapear; hay personas de intendencia que tienen amistad con quienes trabajan en la cafetería para que los dejen tomar agua de ahí, para no tener que ir hasta la fuente de la plaza.
Le comento a este señor que me dijeron que, en el tercer piso, al fondo a la derecha sí se podía orinar, pero nada más. Este señor dice que sí, pero nada más orinar, porque en los baños las tazas están selladas para que no se utilicen; pero sí que es un problema serio, porque cuando les llegan las ganas, algunas personas acuden a la cafetería, otras al edificio del Ayuntamiento o a los baños del mercado. Sin embargo, el problema es más para unas compañeras que padecen de vejiga caída, así lo dicen y, compañeras y compañeros con diabetes que tienen que acudir constantemente a orinar; sí que es un problema para todos.
Ya para despedirse, este señor comenta que, lo que había dicho la señora que se acababa de ir era lo más sensato y posiblemente cierto: que tal vez el dueño del edificio había bloqueado el suministro del agua en el inmueble para presionar en cierta forma al Ayuntamiento para que le paguen los meses de renta que le adeudan.
Lo curioso de todo esto es por qué no han protestado públicamente quienes trabajan en estas dependencias del municipio. Tal vez por algo hasta hoy nadie dice nada, las miradas dubitativas y la encogida de hombros como si no les interesara esta falta de agua.
Sea pues. Vale.