Regular el uso de dispositivos digitales, de las redes social y de la llamada inteligencia artificial, es la propuesta que la presidenta Claudia Sheimbaun Pardo pretende incluir en la iniciativa en materia de comunicaciones que presentará al Poder Legislativo, anunció ella misma en la conferencia de prensa que ofreció al inicio de la presente semana.
Y seguirá con ese tema el próximo lunes, informó, no sin antes decir que su intención es rescatar a las nuevas generaciones de los impactos negativos que deja el abuso de la tecnología.
Ahora lo que en su momento el expresidente Andrés Manuel López Obrador calificó como benditas redes son vistas como un peligro, y optar por su regulación es la mejor idea que la actual jefa de la Nación tiene para acabar con lo que se considera ya como un problema.
Y no está mal lo de la regulación de la que habla, pero si se ve el origen y el fondo, es decir, las causas y las consecuencias que arrojan las circunstancias multifactoriales, se puede llegar a la conclusión que regular esta parte no hará ver los resultados que supuestamente se esperan.
Por ejemplo, si lo que se busca es que los jóvenes no estén pegados a los celulares, para que mejor salgan a las calles a hacer más vida social, lo primero que se debe hacer es garantizar que haya más seguridad pública.
Luego, si la medida se quiere respaldar con el incentivo de la convivencia familiar, entonces hay que asegurarse que en cada hogar haya los ingresos suficientes como para que los padres no se vean obligados a trabajar de más, para que así puedan dedicar parte de su tiempo a sus hijos.
Es cierto que se han aprobado incrementos salariales y que se han implementado programas sociales para apoyar la economía de los mexicanos, pero también es verdad que los precios de los productos básicos están por las nubes, y que si no hay un equilibrio entre una cosa y la otra, difícilmente se puede soslayar.
Las escuelas y los maestros serían las primeras piezas fundamentales para la regulación, se ha dicho, pero por desgracia se siguen dando casos en que hay favoritismos en el magisterio que concluyen en contratación de perfiles que, aunque muchos quieran negarlo, no tienen el perfil para hacer atractivas sus clases.
También en la función pública hay fallas que se tienen que corregir, pues ahí también se topan con meridiana regularidad las buenas intenciones, sobre todo cuando se trata de aplicar recursos donde es más conveniente.
Secreto a voces: Dicen que lo peor será si la regulación va mas allá del rescate de las nuevas generaciones, y lo que realmente se pretende es acallar a quienes han encontrado en las redes sociales un sólido espacio para ejercer la libertad de