Eso es lo que declaró este jueves la presidenta Claudia Sheimbaun Pardo, al referirse a los ataques que contra su gobierno lanzan, a decir de ella, casi todos los medios de comunicación del país, así como cuadros y dirigentes de partidos de oposición y algunos de los que ya andan encampañados en el vecino país del norte, en su afán de ganar simpatizantes para ganar allá elección, y a la vez, para tratar de influir en los resultados de las elecciones que habrán de realizarse en México el próximo año.
Se trata de una coalición de miembros de la ultraderecha de ambos países, que han llegado a la increíble afirmación de que aquí hay un narcogobierno, y a señalar que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador es el padrino de los grupos delincuenciales, mencionó en su conferencia de prensa mañanera.
Sus palabras, mis sonrientes lectores, me recordaron que en su momento el mismo López Obrador decía lo mismo, cuando buscaba distraer a los mexicanos cuando a su gobierno se le hacían señalamiento por lo que se consideraban errores en la ejecución de políticas públicas.
Y tal parece que Claudia Sheimbaun no está dispuesta a quitarle el dedo del renglón, sobre todo cuando exige pruebas que demuestren la culpabilidad de los políticos de Morena a los que se les acusa de tener nexos con el narco, y de haber incurrido en notorios actos de corrupción.
Ahora lo que ella considera como agresiones más directas y fuertes a la soberanía nacional, es que las acusaciones son para personas que están en cargos de la función pública, cosa que, apuntó, no había ocurrido antes.
Pero los de afuera lo hacen por su interés de ver a un México doblado ante sus anhelos injerencistas, y los de acá, porque no tienen vínculos con la ciudadanía y buscan engañar a los mexicanos con sus mentiras, para ver quienes se van con la finta, expresó.
En pocas palabras, será muy difícil que las cosas cambien mientras no se emprendan acciones que pongan en riesgo la tranquilidad de los mexicanos, que es lo que muchos queremos que no suceda.
Pero las narrativas de uno y otro lado no varía, y tal parece que los intereses que para algunos deben permanecer ocultos, tienen prioridad por encima de las definiciones que deben tomarse para que se solucionen los problemas.
Creo que ningún mexicano que quiere a su país desea que otro país tome el mando en las decisiones que deben tomarse aquí, pero también creo que tampoco les gusta que por unos pierdan todos, y que quede siempre abierta la posibilidad de dejar que la delincuencia organizada sí influya en cosas que sí atentan contra la soberanía nacional.
AMLO reapareció para referir que el presidente Donald Trump no es el mismo que fue en su primer periodo de gobierno, y en mi opinión, sus palabras son un desacierto porque vienen a calentar más la hoguera.
Acusar al mandatario de los estadunidenses de ser un títere de sus asesores, no creo que le guste al hombre que se ha visto en todo momento con ganas de demostrar el poder que tiene.
Lo mejor es que se tomen las consideraciones necesarias para transformar la realidad, pues de lo contrario, y ojalá y no suceda, las cosas pueden terminar muy mal.
Secreto a voces: Dicen que culpar a los medios de todo, es propio de los políticos que no reconocen sus culpas.