Opinión

CON PRECAUCIÓN: UN FALLO DETERMINANTE QUE NO SATISFACE A MUCHA GENTE

Sergio Mejía Cano

Viernes 10 de Abril de 2026

Era de esperarse que, ahora que se presentó por parte de la titular de la Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy Ramos, el dictamen final sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico daría de que hablar en el entendido de que lo que se dijera al respecto no satisfaría a diversos sectores de la sociedad; pero, sobre todo, a detractores y adversarios de la actual administración federal.

Según se documenta, Ernestina Godoy señala como causa principal de este accidente en donde fallecieron por lo menos 14 pasajeros y más de 100 heridos, como un error humano debido al exceso de velocidad, pero no así a posibles fallas en la rehabilitación de la vía férrea, la topografía o un probable sabotaje; por lo que señala como responsables tanto al conductor, al maquinista y al despachador.

Y este señalamiento es lo que llama más la atención a trabajadores ferroviarios tanto jubilados como pensionados, así como activos y liquidados debido que, por la magnitud de los daños este tren tuvo que ir a más de 50 kilómetros por hora (KPH); sin embargo, es aquí en donde entran las funciones del conductor del tren cuando en caso de ver que el maquinista va a una velocidad muy por encima de la máxima autorizada tiene que hacer lo necesario para que se reduzca la velocidad ya sea llamándole la atención al maquinista o aplicar los frenos de emergencia de inmediato; pero no nada más el conductor, ya que en caso de en la tripulación vaya uno o más garroteros, también conocidos antiguamente como guardafrenos, también deben de tomar cartas en el asunto de inmediato; no así el personal de sobrecargos que atienden a los pasajeros, pues su capacitación no versa en el manejo de los trenes, sino nada más en la atención a los pasajeros.

Pero también está el papel que tiene que desempeñar el despachador de trenes, quien se supone monitorea constantemente la ubicación de los trenes corriendo en el tramo a su cargo, porque en caso de traer trenes en contra fijarles algún punto de encuentro en determinado ladero o escape; así que, por lo mismo, va tomando el tiempo del recorrido de determinado tren de acuerdo a la velocidad y distancia entre uno o varios trenes en contra de otros, para determinar en cuál de los laderos les dará paso. Sin embargo, en caso de darse cuenta de que un tren llegó con mucho tiempo de anticipación a determinada estación o lugar, pues entonces hacerlo parar en alguna estación para determinar por qué llegó con 15 o más minutos de anticipación, pues obviamente sería precisamente por el exceso de velocidad.

Sin embargo, es poco probable que estos tres empleados hubiesen estado inmersos en el mismo error colectivo de exceso de velocidad, así como el o los garroteros, ya que es muy notorio cuando un tren va a exceso de velocidad no nada más por el movimiento del mismo tren ni por lo rápido que pasan tanto la vegetación, postes, señales fijas que determinan precisamente cómo se debe de mover un tren en algunos tramos, porque también los tripulantes deben de portar tablas de velocidad que señalan que, al ir a una velocidad de 30 KPH se lleva un minuto de tiempo, y así sucesivamente.

Queda claro que lo que hizo más caótico este descarrilamiento del Tren Interoceánico fue el hecho de haber ocurrido en una zona sinuosa y por existir un barranco a uno de sus lados que fue en donde cayó uno de los coches en donde los pasajeros sufrieron los más severos daños e incluso el de infortunadamente perder la vida.

Compañeros ferroviarios que trabajaron en el departamento de vías y estructuras, algunos de ellos que llegaron a jefes de vía, insisten en la extrañeza de los daños generados, pero no pueden decir nada al respecto a menos de ver presencialmente el punto determinante del descarrilamiento, para así, señalar claramente si hubo algún posible sabotaje o no; pero esa es otra historia.

En el reglamento estándar de transportes que rigió en el Ferrocarril del Pacífico (FCP), en su regla número 843 decía lo siguiente: El conductor tiene bajo su cargo inmediato la dirección general y gobierno de un tren; consecuentemente, todas las personas empleadas en el mismo, tendrán que obedecer sus instrucciones. En caso de haber alguna duda acerca de la autorización o seguridad para seguir la marcha, por cualquier causa, consultará el conductor con el maquinista y será responsable al igual que este, por la seguridad y manejo debido del tren, así como por el uso de las señales u otras precauciones que las circunstancias requieran ().

Sea pues. Vale.