Opinión

INDICADOR POLITICO: REFORMA ELECTORAL DE A DEVERAS: DESAPARECER EL CONSEJO GENERAL

Carlos Ramírez

Lunes 6 de Abril de 2026

Todas las reformas electorales desde el engaño plebiscitario de Benito Juárez en la consulta de agosto de 1867 tienen la intención de someter la estructura organizadora de votación al servicio de la élite gobernante en turno. Todas. Ninguna se ha salvado.

El sistema electoral reventó en las elecciones de julio de 1988 con el fraude organizado por la Comisión Federal de Electoral de Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación para impedir las posibilidades electorales candidato Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del fundador del Partido de la Revolución Mexicana como estructura corporativa del Estado.

La actual reforma electoral que se cocina en los espacios del Gobierno morenista reproduce puntualmente el método Salinas de Gortari con su propuesta de 1990 para fundar el Instituto Federal Electoral como una réplica misma gata revolcada de la CFE de Bartlett. La idea genial de Salinas fuera de crear una estructura intermedia controlable de funcionarios electorales colocados entre las casillas y las autoridades reguladoras y así nació el Consejo Electoral con consejeros designados por la mayoría priista en el Congreso y escogidos entre los académicos funcionales al salinismo y sus aliados intelectuales de la revista (A)Nexos.

Salinas todavía logró dejar su secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, como presidente del Instituto solo como autoridad garantizadora del funcionamiento, pero vistos los resultados de 1994 el presidente Zedillo quitó a Gobernación de la estructura del IFE y lo dejó en manos de los consejeros electorales nombrados por Salinas y sus aliados intelectuales y políticos, con un presidente, José Woldenberg, representante de los intereses del modelo salinista tomado por cierto de la experiencia de Chile después de la dictadura y con un régimen civil controlado y acotado en modos de democracia vigilada.

El Consejo Electoral se convirtió en una casta divina del IFE/INE con consejeros sacados de los espacios universitarios funcionales al régimen priista salinista y un funcionariato electoral formado en el Instituto de Estudios para la Transición Democrática que fundó Woldenberg para incrustarlo como capacitadora de los empleados electorales.

En términos estrictos, el IFE/INE nunca ha sido autónomo y siempre ha estado en manos de la casta burocrática divina de los consejeros electorales con salarios y prestaciones multimillonarias incluyendo, por supuesto, la etapa del pacto PRIAN que impuso a Lorenzo Córdova Vianello del IETD y asesor de Woldenberg en el primer Consejo Ciudadano.

La tarea de la actual consejera presidenta Guadalupe Taddei en el ciclo cuatroteísta consiste en garantizar la reproducción del modelo salinista de INE controlado por un Consejo Electoral votado por Morena. Los tres consejeros que terminan ya su gestión serán sustituidos por otros votados por las estructuras de Morena.

La única manera que existe de crear una estructura electoral garantía de la democracia estaría en la desaparición y ahorro, para gusto de los hacendarios del Consejo Electoral y dejar un Instituto que se encargue sólo de organizar las elecciones y los conflictos pasarían al Tribunal Electoral. El INE asumiría la mínima expresión de instalar mesas y contar los votos a través de un PREP barato y abandonar el modelo de consejeros áulicos. Inclusive el cargo de consejera presidente debería reducirse la de directora general administradora del organismo electoral.

Córdova Vianello pervirtió la estructura electoral del INE evidentemente que por pacto político secreto con Peña Nieto y el PAN para usar al organismo como partido político de oposición antipopulista y tratar de frenar –inútilmente, obvio el avance electoral de López Obrador. Tan fue de mala fe la gestión de Córdova en el INE que hoy aparece como pieza clave en la configuración en busca de registro del partido opositor Somos México, formado con las bases conservadoras que salieron a defender al INE en noviembre de 2022 nada menos que con Woldenberg como orador oficial y luego en febrero de 2023.

La reforma electoral de la 4ªT fue frenada por falta de votos, pero ya comenzó el proceso para renovar a tres consejeros electorales que hoy resulta que eran críticos del Gobierno morenista, pero el Congreso de mayoría de Morena perfila su sustitución disfrazada por aspirantes aprobados por Morena, y de todos modos el INE seguirá operando con la gestión de Guadalupe Taddei al servicio del proyecto transexenal morenista y por ello está bloqueando el registro de nuevos partidos que no se ajusten al dominio electoral oficial, tal cual ocurrió en la reforma política de 1977 cuando se fortaleció el régimen electoral institucional priista.

El Consejo Electoral electo por mayoría de Morena va a controlar al INE a través de los intereses morenistas de la consejera presidenta Taddei.

POLÍTICA PARA DUMMIES: La política es el arte gatopardiano de cambiar las cosas para que sigan igual.

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