En varios portales locales de información, así como en redes sociales se anuncia la renuncia a Morena del presidente municipal de Compostela, Nayarit, Gustavo Ayón Aguirre; confirmando lo que ya venía oyendo desde hace varios días y es ahora cuando el mismo exbasquetbolista profesional da a conocer su decisión mediante un video en las mismas redes sociales.
Obviamente que tendrá sus razones de peso muy personales para abandonar las filas morenistas y de que lo haya meditado profundamente; sin embargo, en caso de ser por razón ideológica, entonces estaría dando a entender que no es una persona muy congruente que digamos o de que utilizó a Morena únicamente para satisfacer sus propios intereses, lo que no sería raro al no ser el único que ha hecho esto de aprovechar la fuerza que ha adquirido Morena en el país para pegar su chicle y después desenmascararse; esto ha quedado claro no nada más con políticos que saltaron a Morena, sino hasta de dos partidos políticos que también ya enseñaron el cobre.
En los comentarios en las redes sociales hay quienes dice que Gustavo Ayón, aun con su incipiente y breve paso en el mundo de la política, ya se siente con miras más altas en este mundo en donde predominan las traiciones, los dimes y diretes, los ensueños y desilusiones, los golpes bajo la mesa, así como el saber saborear sapos sin hacer gestos.
De ser así, tal vez se dejó llevar por algún canto de sirenas o malas influencias que están aprovechando su poca preparación política y que a la mejor no se ha puesto a pensar que, para subir en la política no basta con ser un deportista conocido, lo que, posiblemente por esto mismo fue que ganó la presidencia municipal de Compostela, Nayarit; pero más, por haber contendido bajo las siglas de Morena, lo que Ayón debería de pensar más a fondo en el entendido de que si ganó esta presidencia no fue tanto por ser conocido en el mundo deportivo, sino más por las siglas de Morena que lo cobijaron durante su campaña y, en parte, durante su gestión, para poder recibir más atención y apoyos presupuestales.
Si Gustavo Ayón lo piensa mejor, debe de reflexionar que no es un político de carrera y mucho menos de cepa, que su llegada a la candidatura y a la presidencia municipal si bien se dio por ser un deportista conocido tanto a nivel nacional como internacional, la llegada al encargo que hoy ocupa se dio más por al partido político que lo postuló y apoyó en el entendido de que se aprovechó precisamente esa fama, como un síndrome o efecto de Cuauhtémoc Blanco Bravo, quien por supuesto llegó primero a la alcaldía de Cuernavaca y posteriormente a la gubernatura del estado de Morelos. Y esto es tal vez lo que ha sopesado el señor Ayón: que podría sucederle a él algo parecido con lo que pasó con el exfutbolista, Cuauhtémoc Blanco; pero nada más lejos de la realidad, porque si bien gran parte del electorado se fue con la finta de la fama de Blanco Bravo, hoy en día gran parte de la ciudadanía ya está más politizada, por lo que ya no se deja ir nada más por la fama deportiva o en el mundo del espectáculo de alguien, sino que ya está pensando más en las capacidades políticas que de fama y que no es lo mismo un futbolista que un basquetbolista, ya que el futbol tiene más arraigo en México que el basquetbol.
Se entiende desde luego que para ser un buen servidor público no es necesario pertenecer a determinado partido político, pues basta con la honestidad, capacidad, congruencia consigo mismo y, obviamente, ganas de trabajar en bien de la población y no nada más para los propios intereses o de quienes se las cantan bonito al ver que debido a su poca experiencia en la política, lo podrían convertir en un ente manipulable al gusto y beneficio de los intereses de quienes lo están mal aconsejando e impulsando para que haga lo que se le sugiere u ordena, en determinado caso.
Posiblemente debido tal vez a un ataque de soberbia y a pesar de su corto paso por la política, Gustavo Ayón se haya sentido ya con las tablas suficientes para ir más allá, como para buscar ser candidato a la gubernatura del estado de Nayarit; pero que, debido a tal y como se está manejando la política en esta entidad se le haya hecho a un lado, porque así esté dando buenos resultados en su desempeño en Compostela, aún no tiene las tablas suficientes como pasar por una diputación local y otra federal, llegar al Senado de la República y así, llegar con más experiencia y, por supuesto, ser más conocido en Nayarit.
Sea pues. Vale.