Desde que triunfó la Revolución Cubana en enero de 1959, cuando los revolucionarios ya no quisieron seguir dependiendo de los dictados de los Estados Unidos, este gobierno imperialista no soportó el desaire por lo que comenzó un bloqueo hacia la isla mayor de las Antillas, así como el embargo para que ya no le llegaran determinados suministros y todo esto, acompañado de una campaña mediática denostando la revolución para demostrarle al mundo que, únicamente, los sistemas de gobierno aprobados por los estadounidenses eran lo más apropiado.
Ante este bloqueo impuesto por los gobiernos gringos, el neo gobierno cubano no tuvo otra opción que aliarse a la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), lo que generó aún más el enojo del gobierno estadounidense y más por estar en pleno auge la denominada guerra fría, cuando por lo mismo, tanto en occidente como en otros países bajo el dominio de los Estados Unidos, aprovechando esta dominación económica y armamentista se le comenzó a tachar a la URSS y sus repúblicas aliadas como los malos de la película imponiéndoles emblemáticamente el color rojo y los estadounidenses se auto adjudicaron el color azul denominándose como los buenos.
Así que, desde mediados de los años 60 se comenzaron a dar noticias respecto a la escasez de todo tipo de productos tanto alimenticios como de uso común doméstico; acrecentándose más esta información cuando se dio a conocer que a todos los ciudadanos cubanos se les había proporcionado una libreta de racionamiento para serles suministrados alimentos básicos como arroz, frijol, azúcar, café, entro otros más.
También se dio a conocer que muchos de los cubanos de ambos sexos se estaban prostituyendo hasta por un pantalón de mezclilla y además, mediáticamente se decía que a las mujeres que se veían en la necesidad de vender su cuerpo o compañía se les denominaba como jineteras; obviamente que esto no era desconocido para el gobierno cubano, pues en cierta ocasión el mismos comandante Fidel Castro Ruz lo reconoció en una asamblea pública dando las razones de este sacrificio de algunas mujeres cubanas.
Entre algunas de estas razones, Castro Ruz dijo que en cierta medida mucho tenía que ver el bombardeo mediático y comercial de la supuesta magnifica vida en los Estados Unidos tanto a través de películas, revistas, programas de televisión, así como revistas de todo tipo que aún no se había podido erradicar la difusión y circulación de todo este tipo de propaganda en Cuba.
Y a propósito de toda esta propaganda, aquí mismo en nuestro país constantemente se daban noticias de que los anaqueles de las tiendas en Cuba siempre estaban vacíos o con poca mercancía, precisamente porque la mayoría, si no es que toda, no tenían los medios económicos para poder hacer sus compras necesarias teniéndose que apegar a la libreta de racionamiento. Esto de los anaqueles vacíos en las tiendas lo llegaron a confirmar conocidos y familiares que habían visitado Cuba ya fuera en forma turística, por estudios o simplemente por y para darse un gusto personal.
Un compañero ferroviario que tenía por costumbre ahorrar para poder viajar durante sus vacaciones, llegó a comentar que sí era cierto que la vida de los cubanos era muy precaria y que prácticamente no había nada en las tiendas y que no se les dejaba entrar a los hoteles y restaurantes exclusivos para turistas a no ser que fueran trabajadores de esos hoteles y restaurantes. Que algunos cubanos se vendían por unos dólares, moneda norteamericana muy codiciada por la mayoría de la población.
Cierto día al estar este compañero ferrocarrilero diciendo que los anaqueles de las tiendas en Cuba estaban vacíos, me llamó la atención que otro compañero ya mayor de 50 años le dijo que de qué servía que estuvieran llenos los anaqueles de mercancías allá en Cuba si la gente no podía comprar nada; pero que en todo caso, aquí en nuestro país pasaba algo similar, pero al contrario, pues todas las tiendas de autoservicio y demás comercios y negocios si bien, tenían sus anaqueles rebosantes de mercancías, prácticamente era lo mismo que en Cuba, ya que la mayoría de los mexicanos no teníamos los recursos económicos suficientes para comprar todo lo que ahí se exhibía, sino que por lo regular nos la pasábamos como el chinito: nomás milando.
Hoy en día en las redes sociales se critica que la basura está amontonada en las calles en ciudades de Cuba; pero si no hay combustible para los camiones recolectores, ¿qué hacer?
Sea pues. Vale.