Opinión

JOSÉ ARELLANO, EL MÁS BANDIDO DE MIS TÍOS

Edgar G. Arellano J.

Viernes 20 de Febrero de 2026

No lo decía yo, me lo repetía él cada que teníamos oportunidad de coincidir. No fui muy allegado a él, pero siempre lograba sacarme una carcajada a través de una buena anécdota suya, de mi papá o mis tíos. Hombre muy hábil, recio y necio, genio y figura hasta la sepultura como todo buen Arellano; presumía que después de andar de pillo, siguió el ejemplo de sus hermanos Epi y Edgar dedicándose al periodismo de forma hábil, pues con orgullo decía que este oficio te da licencia para sablear gente. Y hablando de sablazos EN UNA OCASIÓN QUE MI PADRE me mandó a hacer una diligencia con él allá por Acaponeta, si mal no recuerdo mi tío traía un viejo Ford Escort, sin placas, pero con su calcomanía de prensa -que antes servía como charola, hoy sólo para al menos identificarse-; en el trayecto de un punto a otro, nos paró un policía federal, nervioso yo por saber que el carro no tenía placas y que incluso nos lo podrían quitar –pues tenían fama de ser muy bravos los agentes federales allá a finales de los 90’s- le dije a mi tío: chin, y ahora qué? a lo que me responde muy tranquilo –uy hijo, ya chingamos, de aquí sale para la gasolina y comida, se baja contento del carro y, después de un breve diálogo con el agente, regresa con una sonrisa de oreja a oreja con billetes en mano y dijo: Ya chingamos, no le reportes a tu padre que te toca menos tajada Al final del día no pusimos gasolina, ni me llevó a comer y mucho menos me dio mi aletazo como me prometió, pero supongo aquél Edgar Chiquito alguna lección de bandidaje aprendió; y ese conocimiento vale más que cualquier tajada.

Descansa en Paz, querido Tío, ya estarás riéndote a carcajadas con mi padre y mi tío Epi con quienes siempre compartían risas cada que se veían. Abrazo hasta el cielo, descanso eterno para ti y pronta resignación a los que te llevamos en el corazón.

Y en efecto, eras bandido, te robabas rápido el afecto de la gente.