No cesan las críticas hacia la presidenta de nuestro país, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) debido a su decisión de no asistir a la inauguración de la copa mundial de futbol el próximo año. Hay quienes dicen que no quiere ir porque teme a los posibles abucheos que se pudieran dar frente a ella; aunque otras personas señalan que está bien el que no asista, pues es nada más un deporte, si bien de carácter de campeonato mundial no es nada más que eso: un deporte.
Esto de los supuestos abucheos obviamente que quienes lo dicen son los detractores y adversarios de CSP, aunque infortunadamente también lo dicen ciudadanos de a pie sin entender, quizás, que podría ser una minoría en caso de que alguien le chiflara o abucheara al hacerse presente en el estadio deportivo, porque es muy clara la gran aceptación popular de la que goza nuestra presidenta, por lo que tal vez el motivo o razón para no asistir a la inauguración de mundial de futbol se deba a otras causas, porque no está despreciando acudir a un evento en donde se den a conocer avances científicos o médicos; simposios sobre economía o derechos humanos, etcétera. No, nada de eso, ha decidido no asistir a presenciar un partido de balompié, un deporte que es muy común en nuestro país, y si bien ahora los partidos serán entre varios países no deja de ser nada más un juego que en sí, ningún beneficio real le aporta a nuestra Nación, sino únicamente la derrama económica cuyas ganancias son para pocas personas, pero no para la población en sí. Si acaso la promoción en cuestión turística y el nombre de nuestro país casi a nivel mundial y hasta ahí.
A la presidenta de México le quedan prácticamente casi cinco años de gestión, cinco años en que posiblemente tenga que afrontar sismos, inundaciones, deslaves, lluvias torrenciales, cuestiones de seguridad y un largo etcétera de catástrofes tanto naturales como provocadas intencionalmente por manos criminales, pues es bueno recordar que para todo hay gente. Así que, en caso de que asistiera esta vez a la inauguración del campeonato mundial de futbol y, si alguna vez infortunadamente no pudiera acudir a verificar los daños provocados por la Naturaleza en alguna población o ciudad, así como atender a sus habitantes, obviamente que sus detractores y adversarios de inmediato criticarían su ausencia aduciendo que sí acudió a un partido de futbol, pero no acudió a las poblaciones dañadas y ni les dio esperanzas a los ciudadanos afectados, en el entendido de que a CSP sus adversarios y detractores la critican por si hizo algo o no lo hizo; todo les cae mal y más si lo llevado a cabo por la presidenta fue en beneficio del pueblo y no de los que antes se creían los dueños de nuestro país.
Hace bien CSP en no hacerle el caldo gordo al futbol, un deporte que si bien está muy arraigado en gran parte de la población mexicana y que cada día se trata de inflarlo más y más, en nuestro país, y tal vez en la mayor parte del mundo en donde se practica este deporte, significa ya más un negocio que un evento deportivo y que ha ayudado a enajenar a mucha gente e incluso ha generado violencia entre grupos de personas antagónicas que le van a diferentes equipos hasta en su propio país; violencia tanto en los estadios como en las calles aledañas a los estadios y de la ciudad misma en donde hay esos estadios deportivos.
El futbol debería de ser más regulado en nuestro país ya que tal y como se practica en los estadios y canchas en las unidades deportivas, así como en los campos de barrio hacen que niños, adolescentes y jóvenes crezcan con la idea de que aplicar violencia en beneficio propio está bien, pues si un jugador del equipo favorito comete una falta por agredir a un jugador contrario, por lo regular lo festejan y más cuando el agresor no es sancionado, como cuando se da la llamada ley de la ventaja.
Si un niño mira una agresión de un jugador hacia otro y ve que el árbitro no vio la agresión, posiblemente ese niño crezca con la idea de que puede hacer algún daño siempre y cuando no lo vea la autoridad, es decir, el árbitro, por lo que es necesario que un adulto esté a cargo de decirle a ese niño en el preciso momento que eso no se debe de hacer. Claro que hay agresiones espontáneas y otras intencionales, pero son agresiones de todos modos, y las intencionales denigran todo, tanto al jugador, el deporte, así como a los equipos.
Así que un jugador que agrede a otro debe ser inhabilitado para siempre, para que el niño vea que sí hay castigo.
Sea pues. Vale.