Se dice que después de la lucha fratricida que siguió a la Revolución Mexicana iniciada por Francisco I. Madero en noviembre de 1910, surgieron grupos armados disidentes por lo regular en diversas zonas rurales a los que a la mayoría de ellos se les dio por llamar gavilleros y asaltantes de caminos y en las zonas urbanas como bandas de rateros como a la banda del automóvil gris.
Conforme fue pasando el tiempo varios de esos grupos en la zona rural persistieron; sin embargo, posterior a los hechos del ataque al cuartel militar en Ciudad Madera, Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965, se empezaron a dar a conocer otros grupos disidentes a los que se les comenzó a conocer como grupos guerrilleros, específicamente en el estado de Guerrero, cuando los medios de información dieron a conocer a uno de estos grupos comandado por un profesor: Genaro Vázquez Rojas a quien después de su misteriosa muerte en un accidente carretero lo sustituyó el también profesor Lucio Cabañas Barrientos.
Pero también en algunas zonas urbanas como en Monterrey, Nuevo León, y Guadalajara, Jalisco, principalmente, surgieron grupos de jóvenes revolucionarios los que consideraban que había que luchar en forma armada en contra de los entonces gobiernos represivos emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), porque esos gobiernos en sus tres niveles no entendían con palabras no nada más a los jóvenes en sus reclamos, sino también a los obreros y campesinos, pues seguían enarbolando la lucha de médicos y enfermeras, así como la de los ferrocarrileros exigiendo la libertad de los presos políticos que pertenecían a diversos ámbitos productivos del país.
Estas luchas tanto rurales como citadinas se fueron recrudeciendo aún más después de los funestos acontecimientos del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971 (no se olvidan), por lo que el gobierno federal de aquellos años de la década de los 60 y 70 del siglo pasado tomó la decisión de crear los grupos de choque con las fuerzas armadas algo que se llegó a conocer entre la población y algunos medios de información como la guerra sucia que emprendió una búsqueda de campesinos armados o no en el estado de Guerrero y también se llegó a decir que en Michoacán, tal vez debido a la cercanía de ambas entidades al hacer frontera.
Se llegó a documentar que en las zonas urbanas como en Monterrey y Guadalajara comenzaron a haber infinidad de desapariciones de jóvenes pertenecientes a grupos disidentes o no, sino nada más por el simple hecho de ser jóvenes y más si algunos de ellos eran estudiantes, aunque también se llegó a hablar de jóvenes obreros de los que sus familiares, amigos y conocidos ya no volvieron a saber más de ellos. Ahora ya en tiempos más recientes se ha comprobado lo que en aquellos años solía correr nada más como un rumor aquello de los vuelos de la muerte, al subir a aviones a varios jóvenes tanto heridos como muertos o nada más encadenados y con lastres atados a los pies para aventarlos en Mar abierto.
Se llegó a documentar que en la sierra de Guerrero seguían persistiendo grupos de campesinos armados como el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y de otro grupo tal vez escisión del EPR, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), así como otros grupos con diversas denominaciones todas referentes a movimientos populares y revolucionarios. Lo mismo que en las zonas urbanas como el Frente Revolucionario Armado del Pueblo (FRAP) o el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), aunque este último se creó para combatir a los grupos armados de la Universidad de Guadalajara que se cobijaba como la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG); grupo protegido no nada más por los caciques universitarios, sino hasta por los gobiernos municipal, estatal y federal.
Lo anterior viene a cuento debido a que hoy en día ya no se habla de grupos guerrilleros, de disidentes, sino que ahora se habla de los denominados grupos del narcotráfico a los que se les ha dado en llamar como cárteles de la droga. Por lo que surge la duda si en realidad algunos de estos grupos que ahora ligan al narcotráfico tal vez sean descendientes de aquellos grupos guerrilleros los que, para poderlos combatir, sin que algunos sectores populares protestaran, se les acusó de traficantes de estupefacientes y ahora como extorsionadores de los productores de limón y aguacate.
Cuando se apresó al profesor Servando Gómez Martínez La Tuta, muchos michoacanos lo consideraban como un protector.
Sea pues. Vale.